La tercera semana comenzó con dos noticias, una buena y la otra mala. La mala fue que en el trabajo de Ámsterdam, no me iban a contratar, después de haberme gastado 100€ en ir allí. Y la buena noticia me vino sola, sin buscar nada, ya que un español que conocí por casualidad en la calle, me llamó y me comentó de trabajar para el comprando coches en otros países y trayéndolos a Alemania para subastarlos. Ésta noticia me subió muchísimo la moral, pues en teoría iba a comenzar a trabajar y ganar dinero la semana siguiente. Por lo que esta noticia, hizo que me olvidara de la decepción de Ámsterdam.
Todo parecía que iba sobre ruedas ya que iba a tener un "mini" trabajo en unos días y mi trabajo de ingeniero en 2-3 semanas, pero todo empezó a torcerse. La cuarta semana, en teoría la iba a comenzar trabajando con los coches, pero fue imposible. Intenté ponerme en contacto con el chico pero no pude hablar con el, por lo que viendo que al final lo de los coches, no iba a poder ser, seguí echando Cvs por bares, sobre todo por los Irish Pub ya que allí no es obligatorio saber alemán.
Por lo que actualmente me encuentro con un futuro trabajo de ingeniero, que en teoría empezaré pero sin nada a corto plazo después de cuatro semanas. Sinceramente, estos días estos días son como una montaña rusa, un día todo me va perfectamente y al día siguiente me despierto por las mañanas sin ganas de levantarme, sin ánimos, al ver que voy a estar otro día sin hacer nada. En los que para empezar a moverme tengo que sacar fuerza de voluntad y pensar de forma objetiva, intentando ver las cosas desde fuera, pensando que es lo que haría si estuviera con ánimos. Y con éstos altibajos cumplí un mes en Alemania.
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