Empecé la siguiente semana visitando la zona de restaurantes españoles otra vez, a ver si ésta vez tenía suerte. Y efectivamente, después de estar esperando un buen rato al jefe del local, por fin tuve suerte y encontré trabajo. Sabía que no era de lo mío, pero bueno, me daba igual. Ya había estado buscando trabajo durante un mes y sin obtener recompensa, por lo que ya a esas alturas, me urgía ganar dinero por lo que acepté el trabajo. Me ofrecieron un contrato en el que tendría que trabajar 6 días semanales, 8 horas al día por 1100 € limpios. No era el contrato de mis sueños, pero yo ya a esas alturas me agarraba a un clavo ardiendo. Por lo que el día siguiente empezaría ya a trabajar en la cocina del restaurante.
Mi primer día de trabajo comenzó a las 3 de la tarde. A esas horas no había casi nadie en el restaurante, pues durante la semana los alemanes comen en sus puestos de trabajo. Al principio me explicaron todo lo que iba a hacer ese día, fregar platos, secar cubiertos y tal, pero como al principio no había nada que hacer me pusieron a pelar patatas. Pufff, que panzá de pelar patatas, nunca había pelado tantas en mi vida jajaj. El resto del día fue según lo esperado, pero fue muy duro pues me pasé fregando platos y secando cubiertos hasta las 12 de la noche. Pero bueno, es lo que hay. Terminé muy cansado, de ahí me fui a casa cené, y me a la cama que al día siguiente me esperaba un día muy duro, una entrevista a las 10, volver a trabajar de 11 a 14 y otra entrevista a las 15. Vamos, un no parar…
El día siguiente desperté súper cansado después de la paliza del día anterior. Pero me levanté súper motivado y con muchas ganas de que me salgan bien las entrevistas, para poder dejar el restaurante, porque fregar platos… como que no me gustaba xD. Empieza la primera entrevista, la cuál me fue genial, me fue tan bien, que el jefe me dijo que el lunes siguiente empezaría a trabajar una semana en prácticas y si todo iba bien me hacían un contrato de trabajo como ingeniero!!!. Por fin una buena noticia, todo el cansancio se me fue de golpe, fue un chute de alegría increíble, incluso me dieron ganas de llorar y todo jaja. Pero bueno, tenía que seguir con lo planeado el resto del día, por lo que me fui directo al bar a volver a trabajar de 11 a 14 y después a hacer otra entrevista a una ciudad cercana llamada Ratingen, en la que me dijeron que en un par de meses, cuando sepa un poco más de alemán que vuelva allí y que me contrataban seguro. Pero bueno, yo ya estaba súper contento con la primera entrevista, así que me fui a comer a un McDonalds a las 5 de la tarde con la sonrisa puesta en la cara y deseando que llegara el lunes para empezar a trabajar.
Lo peor de todo fue el tener que decirle al jefe del bar que ya no iba a trabajar allí, después de la confianza depositada en mí… Pero bueno así la vida, y no iba a estar trabajando en un restaurante, pudiendo trabajar de lo mío. De todas formas, no creo que tarde demasiado en buscar a alguien que me supla.
Y así termina mi semana, con buenas noticias y deseando empezar a trabajar.